Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Cine Documental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine Documental. Mostrar todas las entradas

1 de octubre de 2011

Locas mujeres de María Elena Wood 2011.



Por Susana Díaz Berrios

Locas mujeres es la segunda película documental de María Elena Wood tras La hija del general (sobre la ex mandataria Michelle Bachellet, 2006). El nuevo film se estrenó en la competencia Nacional de Sanfic7, certamen en curso. La precuela aborda la vida sentimental de otra mujer icono chilena, primer premio Nobel de Literatura en Latinoamérica, la poeta Gabriela Mistral.

Locas mujeres recoge la vida de la nobel, de una mujer marcada por dos acontecimientos determinantes y constitutivos de su vida. El primero se refiere al premio Nobel de Literatura propiamente, y el segundo, a una herida abierta por la muerte de su hijo-sobrino Jim Jim. Bajo esta premisa resulta una filme interesante, desde su valor retrospectivo y el rescate de la vida amorosa (y privada, huelga decirlo) de la Mistral, de cierta forma saca definitivamente del clóset a nuestra poeta, asumiendo claramente su gusto por las señoritas. El filme se sostiene en la relación amorosa de Gabriela con Doris Dana, una mujer estadounidense, mucho más joven que ella, de una buena estampa, millonaria y absolutamente devota a Gabriela.

Nada de alocado me parece el amor expresado por estas dos mujeres en el filme, sino bello y femenino; en eso Wood acierta en la cuidada imagen de ambas y el tratamiento sutil del tema del amor lésbico. No es un documental que retrate un amor prohibido o tortuoso, sino más bien refiere a un amor maduro y asentado en Long Island, el paraíso de amor de nuestras protagonistas. Amor unido por dos suicidios, dos profundos vacíos. Para Gabriela, la pérdida de su hijo y, para Doris, su padre; dos vidas unidas por la soledad y el amor maduro que sólo en algunos pasajes rescata sucintamente la obra poética de Gabriela, que nos insinúa su profundo poder simbólico, para luego anularlo y continuar con la historia de amor; importa subrayar que en la medida que avanza el metraje éste se vuelve monótono. El documental de corte retrospectivo se focaliza en gran medida, y porqué no decirlo, se sostiene por las entrevistas de Doris Atkinson, sobrina de Doris Dana y quien ha guardado el legado de su tía, que es nada menos que la obra poética de Gabriela.

A renglón seguido, es posible sostener que Esas locas mujeres es más un documental acerca de Doris Dana que en torno a Gabriela Mistral; o dicho de otra manera, la sombra que ejercía Gabriela en Doris Dana o lo que recuerda Doris Atkinson de su tía, al parecer insegura y egoísta, y desde esa perspectiva, aproximaciones a la obra de Gabriela, la cual puede ser recuperada cuando Atkinson la devuelve al gobierno de Chile. El filme se sostiene por grabaciones de audio e imágenes de archivo en formato súper 8 registradas por ambas en la tranquilidad de su casa en Long Island. Esas locas mujeres es un filme plano que cumple con informar la vida íntima de Gabriela, con momentos particularmente acertados en varios pasajes de la relación de la poeta con Yin Yin. No obstante, no es el filme definitivo de Gabriela Mistral, sólo podemos agradecer a Wood y a esas locas mujeres informarnos que nuestra premio Nobel pasó sus últimos días felices y hallar el amor tantas veces negado.

29 de septiembre de 2011

LA MUERTE DE PINOCHET Perut-Osnovikoff 2011



Por Susana Díaz

La dupla de documentalistas compuesta por Bettina Perut e Iván Osnovikoff son parte importante de la historia contemporánea del cine chileno; con seis producciones, dos de ellas fundamentales, a saber, “Un Hombre Aparte” (2002), y “Noticias” (2009). La pareja ha logrado reformular el cine documental chileno contemporáneo, por ende, no han estado exentos de polémicas, pues su trazado cinematográfico ha configurado nuevas éticas al enfrentarse al cine de la realidad, innovaciones estéticas fílmicas en el devenir en que se confrontan al lenguaje. La propuesta de Perut-Osnovikoff se apropia del formato de video en pos de una cinematización y propone un mirada cínica, mordaz de la actualidad de la que da cuenta.

Perut–Osnovikoff operan desde la insolencia, con espíritu transgresor crean un cine sin concesiones al espectador y fuerte experimentación formal, transitan por varios tratamientos documentales sin encasillarse, dan cuenta de un género en búsqueda constante, una obra en movimiento.

El dispositivo narrativo de “La muerte de Pinochet” tiene su ontología en la observación de un momento histórico y clave en proceso político de Chile: la muerte del dictador y su funeral en un país dividido por las heridas del pasado más reciente. Perut-Osnovikoff registran manifestaciones a favor y en contra de Pinochet, movimientos ciudadanos que se toman las calles de Santiago. La cámara pone los acentos en personajes que están a favor del general y que sufren su muerte. El repertorio de imágenes ejerce una atracción pues registra los delirios, la expresividad más genuina de los afectados; es en este trance cuando comienza a destacar el uso del primer plano de mujeres y hombres de diversas edades que gritan enloquecidos y suplican por la salvación del general Pinochet; el close-up da cuenta de rostros desencajados, muecas deformes, detalles faciales; en suma, la pureza de la monstruosidad de la gente, se manifiesta visualmente la enajenación.

Paralelamente se inserta otro dispositivo propio del cine documental: el seguimiento de cuatro personajes que se encontraban en las calles manifestándose a favor y en contra de Pinochet; es un cuarteto compuesto por individuos adultos con un aura de decadencia, enloquecidos. Dos de ellos de posiciones políticas de derecha -una mujer dueña de un carrito de flores sin patente situado en la Plaza de Armas- donado por Lucía Hiriart, esposa de Pinochet, el cual ha perdido (al parecer) por el cambio de gobierno; ella se victimiza y suplica a Dios y al cuerpo del dictador que se lo regresen. Por consiguiente, el presidente de la Fundación 11 de Septiembre, admirador absoluto del general, quien sufre la muerte de su ídolo. Se añade el Viejo Pascuero, un ex conscripto que es capturado en una de las escenas más conmovedoras por su realismo, pues el hombre aparece chupando limón en medio de una protesta y como telón de fondo dos guanacos carros lanzaguas que reprimen a los manifestantes. Finalmente, el borrachín cuidador de autos, quien da la nota divertida con sus opiniones frente al acontecimiento.


Taxonomía de la mirada


El montaje del filme es ágil, fluye rápido y potencia la calidad de las logradas secuencias, su contraposición estriba entre la observación de los fanáticos de Pinochet, los opositores al dictador y el seguimiento de los cuatro personajes que constituyen la linea argumental. Los encuadres y los primerísimo primeros planos a la dentadura de los personajes le otorga al film una cruenta vivacidad que raya en lo obsceno, pues por ejemplo, centrar el lente en la dentadura de un lustrabotas que posee dos piezas dentales podridas, crea sensaciones de rechazo.

“La Muerte de Pinochet” es una exploración hacia la alienación gatillada por un hecho histórico en una ciudad estremecida. Son pulsiones enloquecidas ante el desfallecimiento de la memoria que se expresan en la fuerza del lenguaje de sus realizadores. Trata, por tanto, de un lenguaje visual que renueva la perspectiva crítica y que marca precedentes en el tratamiento documental, género por cierto, al alza en Chile.

17 de junio de 2010

Lanzamiento y proyección dvd Supersordo



La Cineteca Universidad de Chile, en conjunto con el Instituto de la Comunicación e Imagen y la Facultad de Artes, clausurará la muestra del ciclo CINE DOCUMENTAL CONTEMPORANEO con “Supersordo: Historia y geografía de un ruido” de Susana Díaz que se exhibirá el 23 de junio. Además lanzamos a la venta el dvd de la película. El tiraje de está edición es solo de 100 copias. Tiene un valor de $ 5000 pesos. Incluye un fanzine con cuatro ilustraciones inspiradas en temas de la banda de tres dibujantes destacados: Francisca Robles desde Chile; Jessica Espinosa desde Barcelona y Leo Ríos desde Italia. Además el trailer de punk película documental y opera prima de Martín Núñez Riveros más un avance del documental Hardcore; segunda parte de la trilogía documental sobre sonidos de los 90 dirigida por Susana Díaz Berrios.

Antes se proyecta el trailer de Pank y Hardcore.

Si te interesa obtener el dvd de la película, ese día estaremos vendiéndolo también puedes contactarnos por correo a las siguientes direcciones:

docusupersordo@corteirracional.org

corteirracional@gmail.com

ENTRADA LIBERADA

MIÉRCOLES 23 DE JUNIO

18 HORAS

SALA JORGE MÜLLER – ICEI

Av Ignacio Carrera Pinto #1045, Ñuñoa

Campus Juan Gómez Millas (Macul esquina Las Palmeras)

26 de junio de 2009

Marinero en el Tocador



Me parece interesante que se ocupen espacios como el Taller Sol para estrenar películas. Creo en el cine de guerrilla, de bajo presupuesto y hecho por gente que no ha estudiado cine. Puedo soportar fallas técnicas. Pero también creo que debe existir una preocupación por lo que proyectamos y un mínimo respeto al público que paga su entrada para ver una apuesta nueva. Marinero en el tocador, un sueño estropeado por Morrissey de Amador Morales tienes intenciones documentales, pero sólo se queda en el mero registro de los fanáticos del artista. Hay material en los 15 primeros minutos: el tema del fanatismo que llega a la devoción es interesante, como también la desvariación de sus personajes que en momentos rayan en la locura y el patetismo. El problema es que esto no es conducido hacia ninguna parte y lo que parecería ser una documental de fans, se transforma en un registro de los amigos, aburrido y monótono. No existe una línea narrativa. Técnicamente es terrible: la cámara marea, sumándose a esto un audio casi inexistente, que lo tornan a ratos insoportable. Uno de los problemas serios es la falta de edición. Definitivamente la hora cuarenta y cinco minutos podría ser reducida a treinta y recién ahí sería soportable como un anecdotario. En el fondo, es una proyección para amigos, no el estreno de una pieza audiovisual.

14 de mayo de 2008

La ciudad de la fotógrafos




Pésima noche. Me despierto muy temprano, a eso de las siete de la mañana, y recuerdo que el día anterior compré dos documentales chilenos: La historia del Metal en Chile en la década de los ochenta y el segundo la Ciudad de los fotógrafos. Mi finalidad es observar sus propuestas narrativas y visuales, para ver cómo puedo yo articular un discurso en el documental que pretendo montar.

Extraña hora de la mañana para ver una película. Tal vez la obsesión que siento por tratar de encontrar la operación precisa para poder articular mi documental, me hace perder horas de sueño y despertar con ganas de ver una película de este tipo; me inclino por la Ciudad de los Fotógrafos. Su nombre me parece atractivo. Recuerdo un comentario en el taller documental que decía que la película, teniendo imágenes fotográficas notables, se despreocupaba de la dirección de fotografía. El otro factor que me lleva a verla, es haber observado la sistematización visual de un par de fotógrafos que estimuló mi interés hacia las operaciones del reportaje grafico, y finalmente la buenas críticas y reconocimientos a nivel nacional e internacional de la película.

Los primeros diez minutos lloré como en mis peores épocas de angustia existencial. Definitivamente el tema de la dictadura, la tortura y los detenidos desaparecidos me afectan profundamente, a pesar de saber que conscientemente manipulan mi emoción. Al avanzar, en la película se evidencia un dispositivo narrativo que se hace un poco confuso al mezclar mediante una voz en off la visión personal de su autor con el relato coral de varios fotógrafos, voz, que afortunadamente se diluye para dar paso a un relato estructuralmente más cercano a lo periodístico, con entrevistas, imágenes fotográficas, contexto histórico y una muerte que estremece a todos sus personajes.

Investigación sólida que no escatima en tomar una visión crítica de lo que documenta, y lo notable es su capacidad de interrogarse a si misma. El clímax del documental abre el cuestionamiento moral de que se estaba fotografiando cuando termina la dictadura y comienza la transición. Lo que en un principio era un arma de denuncia social, que logró generar un gremio como A.F.I. que agrupó a importantes fotógrafos que denunciaban los abusos de la dictadura, se convirtió luego en un arma insensible y adrenalínica por capturar sangre; algo así como aves de rapiña en busca de carroña.

Recordé la espera de la muerte de Pinochet afuera del hospital militar: todos los reporteros gráficos estaban aglomerados con sus lentes en busca de la imagen que probablemente recorrería el mundo y les pagaría el sueldo del mes. Mientras tanto, la cámara del documentalista Iván Osnovikof capturaba un primer plano terrorífico de una mujer muy maquillada que rezaba un rosario rogando la salvación del general.

La ciudad de los fotógrafos que retrata Sebastián Moreno es una muy distinta a la actual, no sólo por la razón obvia del momento histórico que se vivía y el cambio de formato análogo a digital, si no que también por cómo se articulan las imágenes en esta nueva construcción social.

El cine documental, con sus operaciones inteligentes, ha podido exponer lo que la ficción lamentablemente no ha podido lograr al enfrentarse con el pasado de nuestro país.

3 de septiembre de 2007

Tarnation: Cine independiente v/s Espectáculo



Ya desde el críptico Guy Debord entendemos que si el espectáculo es parte de nuestra generación, no podemos oponernos al mismo porque estamos condenados a hablar en su lenguaje, porque es lo único que nos es familiar, y aún cuando queramos mostrarnos hostiles a su retórica, inevitablemente empleamos su sintaxis cayendo, de esta forma, en la dominación espectacular.
En Tarnation, Jonathan Caouette parece ser heredero del cine de Jonas Mekas, Paul Morrissey y Andy Warhol, y la película se presenta como un documental autobiográfico psicopatológicamente testimonial de la vida de su realizador. Es un film de bajo presupuesto, hecho completamente por su autor mezclando imágenes de archivo de su niñez en formato súper 8 (película de textura muy interesante para el registro autobiográfico) junto a grabaciones recientes de su vida en formato digital. Así, la estética del trauma dada por el testimonio se nos presenta como referencia a un margen que bordea la locura, y lo sitúa del lado de los perdedores. No pretende adornar sino sólo mostrar fragmentos de su infancia y es en esto donde reside su valor documental. Pero ese pasado sin pudor pierde fuerza y realismo visual al unirlo con el presente adulto en digital.
Caouette, por medio de su aullido sucio de niño, adolescente y adulto, pone en la superficie de la pantalla su traumática niñez en forma de espectáculo, tratando de ser experimental y subversivo con una mezcla diferentes estéticas: traumática, ruinosa, pop, gay y punk, con cuadros que se entrelazan en composiciones alucinógenas apoyadas por desenfoques, saturaciones y granulados, todos en el imaginario de una generación –la nuestra- que creció con MTV. El autor no conoce otro lenguaje y aunque intenta ser diferente, sólo puede usar esta estética comercial en que lo íntimo se presenta como valor colectivo. Concientemente hace de lo privado un espectáculo por medio de la ingenuidad infantil de un niño aficionado a grabarse travestido como una niña sucia y pintarrajeada que representa una mujer golpeada y drogadicta, desnudando su vida de niño gay abusado que vaga por internados drogándose y conspirando contra su cuerpo.
La erradicación de su personalidad acompaña fatalmente las condiciones de su existencia sometiéndolas a la norma espectacular, dificultando el comprender experiencias auténticas y descubrir diferencias individuales. Debord dice que si se quiere ser reconocido o considerado, se debe renegar constantemente de sí mismo. Así, ¿el Caouette director de Tarnation es un truco más del espectáculo comercial encubierto en una máscara de sinceridad y brutalidad? La película, tal como Kids de Larry Clark, es producida por Gus van Sant, realizador que ya ha hecho chistes de sí mismo por esta condición suya de comercial v/s “arte” (específicamente en Jay and Silent Bob Strike Back, de Kevin Smith).
El cine independiente experimental que surgió en Estados Unidos en los ’60, aunque fuera reconocido como minoría y poco valorado por el canon, tuvo impacto de la mano de las películas Mekas o los documentales de Richard Leacock. Eran películas que rompían con el estilo clásico, plasmando parámetros absolutamente diferentes para su época y producidas fuera de las compañías –grandes o pequeñas-, financiadas por dinero donado o reunido a pulso por los directores, que como John Cassavetes, más de una vez tuvieron que revelar rollos en el baño de su propia casa. Era un cine que daba la posibilidad de hablar de los marginados, de los excluidos del poder de la palabra. Así, al hablar de cine independiente como concepto no sólo se habla de producciones de bajo presupuesto, sino también de ejercicios ocasionales motivados por una necesidad de expresión personal. Y Tarnation va y viene de esto.Creo que la película, siendo un trasvasije constante de espectáculo y cine independiente a la vez, no deja de ser interesante. Sirve para recordarnos la presencia de estos conceptos, que conviven en lo recíproco de su relación frente a una sociedad en donde todo corre el riesgo de volverse mercancía fetichista petrificada en las esferas del deseo generado.

1991 The year punk broke: ¿El sonido purista e intenso es lo único que importa?


“Asi es, el punk está muerto, Es otro producto barato para la cabeza del consumidor. Rock de cliché en radiocasetes de plástico, rebeldía de estudiante apoyado por las grandes corporaciones (…) El punk se convirtió en movimiento porque nos sentíamos perdidos, pero los líderes se vendieron y ahora pagamos el costo de ello. ¿Necesito a un empresario para promover mis ideas? ¿Podré resistir la fama y la fortuna que me muestran? Veo a la élite social con alfileres en su oreja, lo veo y comprendo que no significa nada, Los escorpiones pueden atacar pero el sistema robó el aguijón.

Crass

Si el punk ha muerto por la industria como la relatan las palabras de la banda anarkopunk Crass este documental narra sus últimos momentos a través de la gira de Sonic Youth por Irlanda, Holanda, Alemania e Inglaterra junto a sus teloneros Nirvana. Banda que transformaría la música garage en un sonido que le agradaría a las masas.
Nirvana, con el disco Nevermind, alcanzó un éxito inesperado que terminó definitivamente por transformar la música punk en un producto de mercado que envasaba destrucción y rebeldía con benéficos económicos para las grandes disqueras y MTV. Cadena musical que sin lugar a dudas necesitaba de un fenómeno musical como Nirvana para levantarse y crear el movimiento grunge que le traería jugosos dividendos.
Este documental nos muestra el momento anterior a este éxito masivo, de cierta forma la gira que realizó Nirvana junto a Sonic Youth (banda que surge en la escena harcore que a pesar de pertenecer a un sello se ha mantenido dentro del circuito underground) les sirvió de trampolín para lo que seria el lanzamiento de su disco Nevermind.
Nirvana era una banda que reflejo a los jóvenes de Seattle, Mucho de ellos considerados White trash (basura blanca para la sociedad conservadora norteamericana); chicos blancos de estratos pobres que se revelan contra el sistema y la falsa moral a través de su música y actitud. Ellos vieron en Kurt Cobain (vocalista y guitarra de Nirvana) a un tipo que tenia un aspecto roñoso y un sentir deprimido y desilusionado pero a la vez salvaje y distorsionado como ellos.
Nirvana intrínsicamente es una banda de rock and roll que sintetizó todos los viejos sonidos del punk logrando una fusión increíble y en este sentido el purismo y la intensidad de la música punk alcanzo su más alto nivel, pero el costo fue perder su espíritu independiente.
Espíritu que inicialmente existía en Nirvana y que se muestra en el documental. Al ver a rockeros que muchas veces se comportan como tarados, en búsqueda de la subversión de lo cotidiano, diversión, como la que pedía a gritos Iggy and the stooges frente a un público indiferente y muchas veces hostil. Sin esperar que su agrupación de sonido primitivo y psicodélico junto a MC5 marcaran brutalmente el inicio de la delirante y salvaje historia del punk rock norteamericano.
Por todo esto podríamos decir que el espíritu punk se ve en el registro en vivo de Sonic Youth y Nirvana. Además de Dinosaur Junior, Babes in Toyland, Gumball y los legendarios the Ramones.
Dave Markey con su cámara Súper 8 filma muy lúcidamente el mundo de estos rockeros, optando por mostrar en la cotidianidad a sus protagonistas y lo más importante: la potencia desgarradora de su música en vivo. Como lo dice Thurston Moore(guitarra y voz de SonicYouth): “Vamos a tocar en vivo”, mirando irónicamente como un tarado el afiche del recital que tiene como diseño una de las graficas características de la banda, que es una chica gritando en frente al micrófono.
La música envolvente y en momentos claustrofóbica de Sonic Youth y la violencia de Nirvana se ve a través de una cámara en mano que en momentos es mareadora y desesperante. Esto acompañado de imágenes sugerentes y con un ritmo de montaje clipero muy acertado.
Uno de los aspectos más logrados del documental es su registro que en ningún momento pretende dar una teorización sociológica o histórica que explique la muerte de la contracultura punk. Tampoco aborda el documental de una forma televisiva y periodística que satura el metraje con entrevistas y datos. Si no que lo plantea de modo sugerente desde su nombre, 1991 el año en que murió el punk, que puede tomarse como una burla, lo que le da más fuerza e ironía.
Se puede ver a Thurston Moore llamando la tensión, jugando a hacerse el tarado, con un cinismo que devela la muerte del punk que son las transnacionales las grandes industrias del mercado del rock y la globalización. Kim Gordon (bajo y guitarra de SonicYouth) más recatada sólo le dice a su manager qué hacen esos gordos de la industria es primera fila. Estos detalles marcan el discurso del documental. Músicos autogestionados rupturitas de espíritu y actitud punk. También vemos a su público chicos que están en contra de sus padres, del sistema o que ni siquiera les importa pero al escuchar ese delirante ruido de guitarras saturas sienten un placer liberador, simplemente un momento sublime de catarsis.
Claramente el sonido purista e intenso del punk no es lo único que importa pero definitivamente es lo que va quedando de ese explosivo movimiento. Aunque siempre que se reniegue de las estupideces que impone el mercado y exista la autogestión quedara su actitud. Si quieres más información sobre la música punk, existe un muy buen documental de corte periodístico llamado Punk Attitude de Don Letts, que narra el movimiento musical desde sus inicios hasta lo que es hoy en día, con una acertada gama de entrevistas y muy buen material de archivo.

30 de agosto de 2007

fatamorgana (1970)



Werner Herzog posee una visión romántica y mística del mundo. Mirada plasmada en el cine a través de la búsqueda incesante de imágenes puras acompañadas de un discurso de aniquilación y desvarío. Se podría decir que es un cineasta maldito, como Rimbaud lo fue para la poesía.
Herzog es un excéntrico soñador que hará cualquier cosa por realizar sus fantasías estéticas. Filma personajes extraños, paisajes de belleza inerte totalmente desolada o naturaleza exótica al borde de la destrucción. Sus experiencias de viajes están ligadas directamente a su cinematografía, y en su caso es importante mencionar algunos hechos de su vida para poder entender su estilo fílmico.
Herzog creció en una granja perdida en un lugar remoto de Baviera. Odiaba la escuela y a los 18 años comenzó a viajar. Sudán fue su primer destino, donde fue mordido por ratas y permaneció cinco días en un establo solitario. En Alemania trabajó en una fábrica de acero ahorrando dinero para hacer sus películas, con una beca se fue a Pittsburg en Estados Unidos, lugar del cual fue expulsado, y luego se traslado a la frontera de México donde se dedico al contrabando de armas.
Herzog dice: was ich bin, sind maine filme (Mis filmes son lo que soy yo). Y sin lugar a dudas los terrenos de la ficción y la realidad se confunden en su cine. Para Herzog, lograr plasmar sus sueños a cualquier precio se ve reflejado en el acto de filmar que se convierte en una aventura peligrosa que pone en riesgo su vida y la de los demás. Como lo señala Jhon Sanderford: “En Fatamorgana documental rodado en el desierto de Sahara, él y su equipo tuvieron que resistir inundaciones y tormentas de arena, al igual que a unas autoridades que se empeñaban en culparles de ser mercenarios, encerrándoles en cárceles infestadas de ratas.
En Fatamorgana los paisajes desérticos son centro mítico del inicio y destrucción del mundo. La belleza inerte de la desolación pasa a ser una premonición de catástrofe y muerte. Los humanos son parte de los paisajes, pero ellos no irrumpen la naturaleza sino al revés: ella habita a los hombres.
Las imágenes en los espacios de proyección pantalla-mente del espectador viven un proceso tan intenso y penetrante que se hace difícil desconectarse de sus cautivadoras imágenes. Herzog crea una experiencia hipnótica a través de la pulcra fotografía que produce una sensación óptica de trance, una aventura hacia la muerte. Discurso apoyado por la voz over de Lotte Eisner, quien recita los diferentes mitos de creación contenidos en el Popol Vuh. Leyendas que encierran una salvaje belleza. Esto constituido por una interesante banda sonora: Leonard Cohen y Mozart.
Sin duda el cine documental tiene muchas formas de representación, pero una de las más lucidas es la que realiza Herzog. Su cine resiste los modelos canónicos aceptados por las formas más tradicionales de pensar. Fatamorgana más que un documental, es un filme experimental. Pero independientemente de cómo se le califique, en la mirada de Herzog vemos las imágenes como nunca las observamos antes. Herzog cambia los puntos de vista del espectador y los esquemas mentales impuestos, introduciéndonos en su laberinto en el que las grandes pasiones son el eje fundamental de toda su interesante y perturbadora apuesta fílmica.
.

Por Susana Díaz